El oido se puede comparar a una dinamo que transforma las estimulaciones auditivas que recibe en energia neurológica que alimenta el cerebro. De tal forma que los sonidos agudos energetizan la actividad cerebral y los graves drenan energia. Las frecuencias graves tienden a agotarnos, haciendo que nuestros cuerpos se muevan al activar los conductos semicirculares del vestibulo mientras que las agudas nos energetizan y nos elevan animícamente.
Cuando nuestro cerebro esta bien "energetizado", nosotros somos capaces de enfocar, concentrar, organizar, memorizar, aprender, y trabajar por largos periodos de tiempo, casi sin esfuerzo. Por otro lado, niños hiperactivos pueden estarse moviendo constantemente en busca de energia para su cerebro por medio de actividades vestibulares en vez de activar su coclea. por lo cual se hallaran en desventaja dentro de una sociedad tan dinámica como la nuestra.